Entrevista a Juan Carlos Gómez Pastor
Un recorrido entre tradición y modernidad en la guitarra flamenca
En esta edición, Flashmenco conversa con uno de los guitarristas más completos y coherentes de su generación. Juan Carlos Gómez Pastor representa la madurez de un toque que une la raíz y la búsqueda, la docencia y la escena. Con una trayectoria que va del aprendizaje junto a los grandes maestros a su reciente nombramiento como profesor titular de guitarra flamenca en la ESMUC, su visión sintetiza lo mejor de la tradición y la modernidad. Una charla entre compañeros donde el compás se convierte en diálogo y la guitarra en memoria viva.
Inicio y formación
P: Comenzaste con la guitarra a los ocho años en Madrid. ¿Recuerdas qué fue lo que despertó tu interés por el instrumento y cómo fueron esos primeros pasos?
R: Curiosidad. Mi padre en aquella época estaba intentando aprender a tocar, pero la dificultad del instrumento le hizo abandonar. Yo mientras, siempre que veía la guitarra por la casa, la cogía e intentaba tocar. Mi padre se dio cuenta de mi interés y en seguida buscó donde podía aprender, que curiosamente fue en la iglesia de mi barrio donde alguien daba clases colectivas. Según dicen, aprendía muy rápido y mi padre buscó un profesor particular que resultó ser flamenco. Ahí empezó todo. Quizás no fue casualidad pues yo tenía un tío-abuelo por parte de mi madre, que era bailaor y cantaor quien parece ser que llegó a grabar algún disco y abrió una escuela de baile en Amor de Dios. Cosas del destino, supongo.
P: Estudiaste en la escuela de música Silvela y Conservatorio Arturo Soria, combinando guitarra clásica y flamenca. ¿Cómo influyó esa formación dual en tu forma de tocar?
R: Si, a los 14 empecé a estudiar solfeo y guitarra clásica a la vez que flamenco hasta acabar el grado medio en el conservatorio. Para mí las dos influencias, clásica y flamenca, fueron de vital importancia, una para el desarrollo de la mano izquierda y la otra para la habilidad y fuerza de la mano derecha. A parte, considero híper necesario estudiar y tocar a los grandes compositores como fuente de conocimiento para tu proceso de composición.
P: Más adelante cursaste el grado superior en la ESMUC, donde obtuviste Matrícula de Honor. ¿Qué te aportó esa etapa a nivel artístico y personal?
R: Exacto. Por un lado, necesitaba acabar el superior como cuenta pendiente, y a la vez, el hecho de volver a estudiar, recordar y aprender cosas nuevas fue lo que me motivó a lanzarme a invertir esos años de estudio. Además, después me enteré que tendría a Juan Manuel Cañizares como profesor de guitarra, por lo que las ganas aumentaron aún más.
Estudiaba y trabajaba duro, sumándole que en segundo curso fui padre, pero sin duda fue una etapa de mi vida preciosa que siempre recordaré.
P: Ganaste varios premios importantes en tu juventud, como el Bordón Minero o el concurso de Nimes. ¿Qué significaron para ti esos reconocimientos tan tempranos?
R: La verdad, muchas tablas y responsabilidad como guitarrista y persona. Enfrentarte a los nervios que conlleva un concurso, horas de preparación, la rivalidad de tus compañeros, pero eso sí, aunque la había, todos éramos colegas, lo pasábamos bien y entre todos había buen rollo. Sobre todo, el Bordón Minero me dio mucha visibilidad dentro del panorama flamenco y musical, sobre todo en Madrid. Yo tenía 21 años, ya había publicado mi primer disco «Cabalgando» con mis primeras composiciones, y al ser bastante joven eso hizo rebomborio acaeciendo a entrevistas de radio, periódicos, conciertos, etc.
Influencias y evolución técnica
P: En tus primeros años coincidiste con maestros como Óscar Herrero, Serranito o Gabriel Moreno. ¿Qué te transmitió cada uno de ellos en lo técnico y en lo humano?
R: Con Óscar obtuve la mejor preparación que podía tener: técnica, disciplina, (aunque esto ya lo llevaba por naturaleza, por suerte) conocimiento bastante general de la guitarra y la música, enfoque y dirección profesional, etc. Con Serranito, viajar mucho en grandes giras, también muy joven. Con el aprendías de su forma de tocar tan especial y virtuosísima, cosa que favoreció a mi técnica. Con Gabriel Moreno, con quien tuve el privilegio de grabar con el » De lunares verdes», fue una experiencia sin precedentes, tanto en lo artístico como en lo humano. Gabriel era una persona de las que hace el mundo mejor. Tres grandes maestros que llevo y llevaré siempre en el corazón. Entre medio de eso años, también tuve la suerte de recibir algunas clases esporádicas de Enrique de Melchor, Gerardo Núñez, Rafael Riqueni, y Faico y Carmen Cortés con quienes aprendí a acompañar para el baile, pero esto fue mucho antes, de los 15 a los 17 años.
P: A lo largo del tiempo has ido equilibrando lo clásico y lo flamenco. ¿Cómo trabajas
esa relación técnica y expresiva en tu toque?
R: Siempre he pensado que esta relación es ideal e incluso necesaria para una buena formación. Con uno trabajabas el sonido, la limpieza, discurso musical, la dinámica y expresión interpretativa, para después aplicar la fuerza, coraje, frescura y ritmo del otro. Convergen de forma perfecta.
P: En obras como Mozárabe o Caminos de arena hay un lenguaje modal y una atmósfera muy personal. ¿Cómo suele nacer una composición en tu caso?
R: Ya sabemos que estamos al servicio de la inspiración, y a veces simplemente tocando en el sofá de tu casa, aparece, y otras, un paseo por la playa, la imagen de un faro iluminado, el reflejo de la luna sobre el agua o cualquier otra imagen, te hace despertar una idea causada un por un sentimiento que después buscas e intentas darle vida en la guitarra. Así nace un motivo, y a partir ahí vas desarrollando y dando forma a la obra.
P: También has compuesto para teatro, como en Boscos endins u Ofelia’s. ¿Qué te aportó esa experiencia fuera del ámbito puramente flamenco?
R: Alimentar el sueño que siempre he tenido de componer para otros instrumentos e incluso para orquesta, cosa que, con todo el respeto y cautela, no descarto hacer en un futuro. Curiosamente nace música que no te esperas o que jamás harías con la guitarra y es alucinante el viaje en el que te embarcas cuando entras en el mundo de la composición descriptiva orquestal. Es algo tan apasionante que cuesta describirlo.
P: En ConTrastes mezclas estilos barroco, flamenco y contemporáneo. ¿Qué te atrajo de esa combinación y cómo logras mantener la coherencia del sonido?
R: Hace años creé esta formación, inicialmente tres guitarras y percusión, actualmente, tres guitarras, con mis compañeros y fantásticos guitarristas, Luis Miguel Gómez y José Miguel Galera, y voz mezzosoprano. El hecho de ser tres guitarras es por una visión más amplia de poder abarcar más musicalmente a la hora de componer y, la voz lírica (aunque tenemos la suerte de tener a Isa Miralles que también tiene formación de jazz, tradicional y brasileña) siempre me ha cautivado por su sonido, técnica y registro. La mezcla de diferentes estilos básicamente es el bagaje a lo largo de mi carrera musical.
Los he probado todos y hay tanta riqueza en ellos que lo que hago, es coger una migaja de cada uno e intentar crear música que me haga soñar y vibrar.
P: ¿Cuándo consideras que una falseta o una pieza está realmente terminada?
R: Toda composición tiene un inicio y una conclusión final. Eso se siente. Cuando comienzas una pieza, la misma composición te va guiando. Durante el proceso, claro está tú vas añadiendo y quitando ingredientes hasta que notas que se aproxima el final. Curiosamente los finales a veces cuestan encontrarlos, al menos a mi, porque es la conclusión de todo el discurso e hilo conductor que has llevado y que debe ser acabado de forma admirable. Lo mismo pasa con una falseta, por ejemplo, por bulerías, conseguir un «ole» al final es porque la has resuelto bien, con arte.
Estilo personal y proceso creativo
P: Has compartido escenario con Serranito durante años. ¿Qué aprendiste de esa convivencia musical y qué momentos recuerdas con más cariño?
R: Recuerdo especialmente, la mano izquierda de Víctor, era sorprendente su técnica, posiciones y habilidad. Son de las cosas que te contagias cuando tocas con grandes maestros, no hace falta que te las enseñen, simplemente lo ves, lo coges y lo aplicas.
Aparte, tocar su música, otra visión y tan personal, fue una fuente de información
musical importante. Víctor es una persona divertida y bromista, la verdad que recuerdo
esos años, los viajes, escenarios, ensayos, etc., con mucho cariño y agradecimiento.
P: Desde 2006 eres segunda guitarra de Cañizares. ¿Qué te ha aportado ese trabajo en equipo a lo largo de tantos años de giras?
R: Con Juan Manuel, todo empezó en la Esmuc, aunque nos conocíamos de unos años antes donde ya compartimos algunos momentos muy buenos. Son muchos años juntos y realmente para mi empezar a tocar con el supuso dar un salto cuántico como guitarrista y como músico. Su nivel técnico al que me enfrentaba, el cual me aportó una mejoría considerable y diría que definitiva, fue todo un reto. Los dúos de compositores españoles más su propia música la cual era adentrarse en un mundo diferente y conceptual de la guitarra, me ha aportado sin duda un aprendizaje sin precedentes.
Aparte, tenemos una amistad del todo íntima y profunda de la que hemos compartido conversaciones y momentos inolvidables, risas, escenarios, diversión, disciplina profesional, por muchos países y giras. Tanto Juan Manuel con su excelente pareja de vida y manager, Mariko Ogura, son parte de mi familia.
P: Participaste como solista en la ópera La Vida Breve bajo la dirección de Lorin Maazel. ¿Cómo fue la experiencia de llevar la guitarra flamenca a un contexto sinfónico?
R: Totalmente nueva. Hasta el momento no había tocado con orquesta y mucho menos dentro de la escenografía de una ópera. La experiencia musical fue grandiosa y recuerdo con diversión el salir al escenario caracterizado. Iba vestido de pana y con peluca larga y negra representando a un guitarrista gitano de la época. Otra anécdota bonita fue cuando Lorin Maazel me citó en su sala privada porque no entendía bien la rítmica cuando acompañaba a Esperanza Fernández, hasta que lo conseguimos descifrar y el maestro se quedó tranquilo.
P: También has tocado con la Big Band de Perico Sambeat. ¿Qué puntos de encuentro encuentras entre el jazz y el flamenco en la improvisación?
R: Hoy en día parece que no puedan dejar de coexistir el uno sin el otro, no? Ahí también aprendí mucho, a analizar armonía y escalas sobre todo una parte donde yo intervenía improvisando, y por supuesto con el gran Sambeat que es otra eminencia y
rica fuente de aprendizaje. Tocar en una big band, una guitarra flamenca, es inusual pero realmente puede haber unión y conexión, yo creo que lo importante es que cada estilo no pierda su esencia de su lenguaje en el momento de compartir.
P: En tus giras por Europa y Oriente Medio, ¿cómo reacciona el público que no está familiarizado con el flamenco?
R: Con entrega total. Primero, por el hecho de que el flamenco se ha expandido universalmente, llegando a casi todos los rincones del planeta. Su fuerza, temperamento, ritmo y expresividad se han convertido en algo irresistible para la gran mayoría del público de cualquier país. Hay que reconocer que esta expansión se la debemos al genio de Paco de Lucía, y gracias a él, los demás podemos beneficiarnos cuando viajamos por el mundo.
P: ¿Qué representa para ti ConTrastes dentro de tu carrera y qué diferencia este proyecto de tus discos anteriores?
R: Lo trato como un hijo al que alimento y cuido, y que me permite componer con libertad mis inquietudes musicales, más allá de lo que he hecho en otros discos más estrictamente flamencos. La guitarra y el flamenco siempre son la base de mi música, sobre todo rítmicamente, y eso es inevitable, es mi principal formación. Pero siempre he necesitado buscar cosas nuevas. Soy un amante de la música clásica, de todas las épocas, y desde niño la escucho al igual que el flamenco, la música tradicional y la moderna. Solo pensar que puedo crear esos mundos sonoros me hace volar la imaginación y querer hacerlo todo, musicalmente hablando.
Visión pedagógica y filosófica del arte flamenco
P: Como docente, ¿qué es lo primero que intentas transmitir a tus alumnos en la ESMUC?
R: Disciplina y esfuerzo. Dominar un instrumento no se consigue tocando a ratos ni solo lo que te gusta porque te sale bien. Requiere muchas horas de trabajo técnico y metrónomo. Intento transmitirlo desde la positividad, con el máximo acercamiento al alumno, atendiendo a sus necesidades y animándole a que lo conseguirá. En la ESMUC me encuentro con alumnos con inmensas posibilidades con la guitarra y muchas ganas de trabajar, y en eso me centro. Por supuesto, con material específico para estudiar la técnica de la guitarra flamenca y con la visión de poder alcanzar el objetivo de convertirse en guitarristas de concierto, si así lo desean. Paralelamente, trabajo el acompañamiento al cante y al baile, indispensable para la formación de un guitarrista flamenco, aun siendo concertista.
P: ¿Cómo enseñas el compás y el soniquete a estudiantes que provienen de la guitarra clásica o del jazz?
R: Empiezo desde la soleá, explicando cómo está formado un compás: el ciclo de doce tiempos con palmas para entender dónde caen los acentos, lo que sirve tanto para alegrías, soleá por bulerías o bulerías. Como ya tienen una formación técnica del instrumento, les enseño de forma muy mecánica las diferentes técnicas de la mano derecha, la armonía sobre la que se centra el flamenco y la estructura —con pequeñas variaciones tradicionales— de los palos principales. Esto en cuanto al compás y al lenguaje flamenco. El soniquete, en cambio, es el alma del flamenco: el aire rítmico. Es difícil enseñarlo, porque requiere un profundo conocimiento del lenguaje y muchos años de contacto con él y con otros artistas.
P: En tus clases hablas a menudo del silencio y del temple. ¿Por qué los consideras esenciales para tocar con autenticidad?
R: Van unidos para dar expresividad a la interpretación. El flamenco, en general, es muy rítmico y hay palos como la bulería que tienen un tempo rápido. Si no se trata el silencio y el temple en la ejecución, la interpretación puede quedar atropellada, perdiendo el aire y el espíritu intrínseco que tiene el flamenco, y por consiguiente, el arte que requiere tocarlo.
P: En 2017 dirigiste el proyecto Guitarra Flamenca en el Teatre Poliorama. ¿Qué buscabas destacar con aquella propuesta colectiva?
R: Fue un encargo para guitarra y danza donde se pretendía dar visibilidad a la guitarra a través de la música española en obras de Tárrega, Falla, Albéniz, etc., mezclado con algunos números de cante, baile tradicional, percusión y canción española. Un proyecto de corta duración, pero muy interesante.
P: Después de tantos años entre escenarios y aulas, ¿qué te sigue sorprendiendo de la guitarra flamenca?
R: Lo delicada que es. Grata y a veces ingrata, en el sentido de que su toque es muy visceral y energético y no siempre tenemos las pilas cargadas. A eso se suma la complejidad de las uñas, que generalmente son más cortas que las de un guitarrista clásico, y aplicamos a la cuerda una pulsación más fuerte. Cada día es diferente, por eso no se puede dejar de tocar. En cuanto a los sonidos y la música, me sigue sorprendiendo cuando descubro un acorde nuevo o el reto de explorar caminos distintos a partir del pequeño campo armónico en el que se forman los palos flamencos. Por otro lado, la guitarra es una parte de mí que me ha acompañado toda la vida, y también me sorprende cómo me ayuda en diferentes estados emocionales.
P: ¿Qué consejo darías a un guitarrista joven que busca su propio camino en un panorama tan diverso?
R: Que busque ser él mismo, que mantenga la mente abierta y siempre tenga hambre de aprender. Y, por supuesto, que trabaje duro cada día.
P: ¿Cómo ves el papel actual de la guitarra flamenca dentro del mundo musical contemporáneo?
R: La expansión de la guitarra flamenca ha llegado tan lejos que cada vez hay más y más guitarristas flamencos que tocan sorprendentemente bien. Incluso muchos guitarristas clásicos muestran un gran interés por aprender, cosa que hace veinte años o menos era impensable. Por lo tanto, hoy la guitarra flamenca tiene un lugar de prestigio como instrumento de concierto: se la acepta, se la admira y se la reclama.
P: Para terminar, ¿qué proyectos o inquietudes te gustaría seguir explorando en esta etapa de tu carrera?
R: La inquietud de hacer más música y sorprenderme a mí mismo, de seguir creciendo y aprendiendo, y de seguir haciendo conciertos. No dejo de soñar. Además, si todo va bien, para diciembre o enero tenemos previsto sacar un nuevo disco como ConTrastes, con nuevas exploraciones musicales. Por otro lado, el hecho de haber conseguido recientemente la plaza de profesor en la ESMUC, donde el maestro Rafael Cañizares dejó el listón muy alto, me llena de felicidad, ilusión y motivación para seguir trabajando más y más.
De la Madera al Alma: La Guitarra a Través de los 5 Sentidos
En esta parte final de la entrevista, nos adentramos en una mirada más íntima hacia el instrumento. La guitarra no solo se toca: se escucha, se siente, se ve, se huele y se saborea. Juan Carlos comparte su relación sensorial con la guitarra, una conexión que va más allá de la técnica y el sonido, donde los sentidos se funden con el compás y la emoción.
🎵 Oído 👂
P: ¿Cómo sientes que tu oído ha evolucionado desde que empezaste a tocar? ¿Qué sonidos buscas transmitir cuando tocas?
R: En sensibilidad. Cada vez soporto o tolero menos el ruido y, al contrario, cada vez necesito más silencio en mi vida. Cuando toco, busco nitidez, duración, sentido y contemplación en cada nota. La exigencia de oír y elegir cada sonido con consciencia.
P: ¿Hay algún sonido característico del flamenco —un rasgueo, un golpe, una armonía— que te emocione especialmente al escucharlo o tocarlo?
R: La alzapúa. Me parece fascinante y única.
✋ Tacto
P: ¿Qué importancia tiene para ti el contacto con la guitarra? ¿Cómo describirías la relación entre tus manos y las cuerdas?
R: Toda la importancia. Si el contacto es placentero, se produce la armonía, el fluir entre ambos: una simbiosis. Poder tocar cualquier cosa sin esfuerzo es puro placer.
P: ¿Cómo te influye la madera de tu guitarra —su textura, su peso— en la conexión que sientes al tocar?
R: Afortunadamente tengo una buena guitarra y la siento como si jugara con plastilina: gustosa y agradable al tocarla.
👁️ Vista
P: Cuando tocas, ¿qué imágenes o emociones te vienen a la mente? ¿Visualizas algo específico al interpretar un estilo flamenco?
R: A veces sí y otras no, depende de la composición y de en qué está inspirada. Normalmente el flamenco me produce una cierta melancolía.
P: ¿Qué papel juega el entorno —un tablao, un teatro, la calle— en tu experiencia visual como intérprete?
R: Realmente es donde nace el flamenco: en la taberna, haciendo compás en las mesas, en los barrios y vecindades. Viví muchos años la experiencia de las peñas flamencas de Madrid, donde aprendí a acompañar el cante casi todos los fines de semana. Se respiraba un ambiente absolutamente flamenco del que te impregnas, y eso se filtra directamente por la guitarra. Ser un auténtico flamenco comporta una manera de ser y de vivir.
👃 Olfato
P: ¿Hay algo especial en el olor de una guitarra o en el ambiente de un taller de guitarras que conecte con tus recuerdos o inspiración?
R: Puede parecer una locura, pero a menudo olfateo el interior de la guitarra por la boca de la tapa. Nunca desaparece ese olor a madera, por muchos años que pasen, como si estuviera viva. Antes fue un árbol… no lo olvidemos: en su interior alberga el bosque donde estuvo, la tierra, sus raíces.
P: ¿Asocias algún aroma específico —quizás el del público, el escenario o la madera— con un momento clave de tu carrera?
R: Me viene el recuerdo del olor bucólico de algunos teatros.
👅 Gusto
P: ¿Cómo describes el sabor de la música flamenca en tu vida? ¿Qué emociones te transmite cuando estás en plena interpretación?
R: Sabroso, fuerte pero gustoso. Depende de lo que estés tocando, la emoción varía, pero yo diría más bien vibración.
P: Si el flamenco fuera un sabor, ¿a qué te recordaría? ¿Algo dulce, amargo, intenso?
R: Al café. A veces puede ser amargo, pero si le pones un poco de azúcar, lo endulzas. Sin embargo, nunca pierde la intensidad de su sabor y su aroma.
Agradecimiento final
Querido Juan Carlos, ha sido un placer compartir este rato contigo y con los lectores de Flashmenco. Más que una entrevista, ha sido una conversación entre compañeros y amigos que compartimos la misma pasión por la guitarra flamenca.
Me alegra verte asumir con tanta entrega y talento tu nueva etapa como profesor titular en la ESMUC, continuando una labor que ambos sentimos como vocación.
Te deseo lo mejor en este camino, lleno de música, enseñanza y duende. Nos seguiremos encontrando entre acordes y compases.
Rafael Cañizares
Enlaces recomendados
Una selección de materiales compartidos por Juan Carlos Gómez Pastor relacionados con su obra discográfica y proyectos recientes:
- Web del álbum ConTrastes: https://contrastes.hearnow.com
- Discografía en Spotify: https://open.spotify.com/intl-es/artist/5OpYOpcI1iIaHgy99V6eSF?si=K4bjB55tR7SRRyi-PhH4Og
- Sencillo “Valquiria”: https://open.spotify.com/intl-es/track/0eNEOyEO6E9W5HYLIpBegB?si=ba55e2d01b7f4bc4
- Videoclip “Fronteras”: https://www.youtube.com/watch?v=FDWG3cGlCfg
- Videoclip “Reflejo”: https://www.youtube.com/watch?v=wE82cjakdWY
- Instagram del proyecto ConTrastes: https://www.instagram.com/contrastes_quartet/










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