Javier Molina Cundí: El brujo que ordenó el compás de Jerez
Hay guitarristas que dejan discos. Y hay otros que dejan maneras de tocar.
Javier Molina Cundí pertenece a estos últimos. Su nombre no está ligado a una gran discografía ni a una carrera solista visible, pero sin él resulta imposible entender cómo se organizó el toque flamenco en Jerez, cómo se acompañó al cante durante décadas y cómo ese conocimiento se transmitió, casi intacto, de una generación a otra.
Su importancia no reside en la cantidad de registros sonoros, sino en su papel como ordenador del acompañamiento y figura clave en la cristalización de la escuela jerezana del toque.
Contexto y origen
Javier Molina Cundí nació el 4 de mayo de 1868 en el Barrio de Santiago de Jerez de la Frontera, en la calle Merced nº 24. Hijo de Francisco Molina López y Antonia Cundí Sánchez, creció en un entorno donde el flamenco no era espectáculo, sino forma de vida y lenguaje cotidiano.
Su hermano, Antonio Molina Cundí, bailaor, fue decisivo en su temprana integración en el oficio.
El hecho de ser payo (no gitano) nunca fue un obstáculo para su inserción en el núcleo más profundo del flamenco jerezano. Su trayectoria demuestra que el flamenco se transmite por convivencia, conocimiento y compás, no por pertenencia étnica.
Infancia y formación temprana
Su relación con la guitarra comenzó de forma precoz. Con apenas ocho años, Javier Molina ya trabajaba profesionalmente acompañando a un violinista ciego en un teatro portátil local. No se trataba de una curiosidad infantil, sino de una actividad regular dentro del circuito popular.
A los doce años, impartía clases de guitarra y actuaba en fiestas privadas junto a su hermano, lo que confirma una madurez musical excepcional para su edad.
Su formación fue mayoritariamente autodidacta, aunque profundamente influida por la tradición guitarrística paya heredera de Maestro Patiño, transmitida a través de guitarristas como Paco el Barbero, Rafael Barroso y Antonio Sol. A ello se sumaron influencias de guitarristas con proyección concertística como Paco de Lucena o Javier Arcas, sin que esto desviara nunca su atención del acompañamiento flamenco.
El contacto constante con cantaores como Loco Mateo, Antonio y Diego el Marrurro, Joaquín Lacherna o Frijonesterminó de definir una concepción del toque absolutamente subordinada al cante.
Cafés cantantes: la universidad del flamenco
La carrera de Javier Molina se desarrolló en el espacio fundamental del flamenco de finales del siglo XIX: los cafés cantantes. Inició su actividad en el Café Vera-Cruz de Jerez y, hacia 1885, emprendió una gira decisiva por distintas localidades de Cádiz, Sevilla, Huelva y Extremadura junto a su hermano y un joven cantaor llamado Antonio Chacón.
Durante aproximadamente veinte años, Sevilla fue su centro de operaciones. Actuó en locales emblemáticos como el Café del Burrero, el Café de Silverio, el Filarmónico, el Kursaal y el Novedades, compartiendo escenario con guitarristas como Patiño, Sebastián el Chato y El Mezcla.
En estos espacios consolidó una reputación basada no en el lucimiento, sino en la fiabilidad: con Javier Molina, el cante estaba sostenido, entendido y respetado.
Madurez artística y colaboraciones
A partir de 1907, alternó actuaciones entre Jerez, la Bahía de Cádiz, Madrid y Sevilla, acompañando a figuras esenciales del cante y el baile. Su nombre quedó especialmente ligado al del cantaor Manuel Torre, con quien grabó en 1931 dos siguiriyas y dos soleares, las únicas grabaciones verificadas que conservamos de su guitarra.
También acompañó a La Niña de los Peines, Manolo Caracol, Juan Breva, La Macarrona, El Cojo de Málaga, Dora la Cordobesita y Lola Flores, con quien realizó una gira en 1940.
Mantuvo una relación compleja, de respeto mutuo e influencia recíproca, con guitarristas como Ramón Montoya. Diversas fuentes coinciden en que Montoya absorbió elementos del toque de Molina durante su juventud, aunque posteriormente desarrollara un lenguaje más solista y concertístico.
Javier Molina, en cambio, nunca abandonó su lugar: la guitarra al servicio del cante.
El estilo de Javier Molina y la escuela jerezana
La historiografía flamenca reconoce a Javier Molina como figura clave en la configuración de la escuela jerezana del toque, caracterizada por:
– pulsación firme y aire seco
– compás claro y sin concesiones
– falsetas concisas y funcionales
– uso completo de los dedos de la mano derecha
– prioridad absoluta del cante sobre la guitarra
Desde el punto de vista técnico, diversas fuentes destacan el uso eficaz de cuerdas al aire, una mano izquierda rica en recursos, ligada y económica, y una pulsación fluida y controlada. Su toque fue menos teatral que el de otros guitarristas de su tiempo, pero más orgánico y eficaz, especialmente en soleares, siguiriyas, bulerías, tientos y alegrías.
Grabaciones y documentación sonora
La huella sonora de Javier Molina es reducida:
– 1931: cuatro registros con Manuel Torre (dos siguiriyas y dos soleares).
- Por los Rincones, Mare / Con Qué Grandes Duquelas
- A Clavito y Canela Dices Que Duermes Sola
- Como la Quería Yo Tanto / Si Esta Serrana Supiera
- Hasta Mi Fe del Bautismo / Que Le Ruegues a …
Existen referencias a posibles grabaciones adicionales conservadas en archivos musicológicos de Barcelona, aunque estas no han sido confirmadas públicamente y deben considerarse dato no verificado.
La escuela jerezana y la cadena de transmisión
Javier Molina es reconocido como el principal cristalizador de la escuela jerezana del toque, una forma de acompañar al cante con identidad propia y transmisión continuada.
Alumnos directos documentados:
– Manuel Morao
– Juan Morao
– Rafael del Águila
– Palmita
– El Lápiz
Manuel Morao
A través de estos discípulos, y especialmente de la saga Morao y de Rafael del Águila, su influencia se proyecta en generaciones posteriores de guitarristas jerezanos como Paco Cepero, Parrilla de Jerez, Moraíto, Diego del Morao o Manuel Valencia, consolidando una tradición viva hasta la actualidad.
Moraíto Chico
Parrilla de Jerez
Paco Cepero
La transmisión fue fundamentalmente oral y práctica, basada en la enseñanza directa y el acompañamiento real al cante.
El maestro invisible: legado y reconocimiento
En 1941, Javier Molina se retiró de los escenarios y se dedicó casi exclusivamente a la enseñanza en Jerez, sin abandonar del todo actuaciones puntuales en fiestas privadas y locales de la ciudad.
El crítico Fernando el de Triana lo definió como “El Brujo de la Guitarra”, no por artificios ni efectos, sino por su capacidad para colocar cada cosa en su sitio en el momento justo del cante.
Antonio Mairena lo consideró un guitarrista que enriqueció la guitarra flamenca “desde dentro”, desarrollando los toques tradicionales sin desnaturalizarlos.
Otros autores subrayaron la fluidez de su técnica, la claridad de su sonido y su sentido profundo del compás.
Homenajes y memoria histórica
Javier Molina falleció en 1956, tras más de setenta años dedicados al flamenco. Su figura fue reconocida en vida y después de su muerte mediante diversos homenajes y actos conmemorativos:
– Homenaje en Jerez en 1954, impulsado por Juan de la Plata
– Placa conmemorativa en su casa natal en 1959
– Publicación de sus memorias en 1964, con prólogo de Augusto Butler
– Centenario en 1968 con curso internacional
– Jornadas académicas y conmemorativas en 2006 y 2018
Epílogo
Javier Molina no fue un guitarrista de escenario frontal. Fue un transmisor silencioso, un músico que entendió que la grandeza del flamenco está en sostener, no en imponerse.
Sin grandes grabaciones ni alardes, pero con conocimiento, compás y transmisión, dejó una huella profunda en el flamenco.
Fuentes y referencias
- Artículos históricos sobre Javier Molina en ExpoFlamenco
Medio especializado en divulgación e investigación flamenca, con textos dedicados a la figura de Javier Molina Cundí y al contexto de la escuela jerezana del toque.
👉https://expoflamenco.com/archivo/en/blog-archivo/javier-molina-the-wizard-of-jerez/
👉 https://expoflamenco.com/ - Investigación y artículos monográficos en Revista DeFlamenco
Portal de referencia del flamenco contemporáneo, con artículos firmados por investigadores como Brook Zern sobre la trayectoria, el estilo y el legado de Javier Molina.
👉https://www.deflamenco.com/revista/especiales/recordando-a-javier-molina-guitarrista-flamenco-de-jerez-brook-zern-1.html
👉 https://www.deflamenco.com/ - Ficha biográfica de Javier Molina en la Biblioteca de la Guitarra
Diccionario y archivo especializado en guitarra, con datos biográficos contrastados, cronología, discípulos y homenajes.
👉https://bibliotecadelaguitarra.com/es/articulo/6056/javier-molina-1868r1956-una-breve-biografia.html
👉 https://bibliotecadelaguitarra.com/ - Fernando el de Triana – Arte y artistas flamencos
Obra fundamental de la flamencología clásica, con testimonios contemporáneos y valoración directa del papel de Javier Molina como conservador de los cantes antiguos. - Tradición oral del toque jerezano documentada en fuentes flamencológicas
Información transmitida a través de guitarristas y estudiosos sobre la cadena pedagógica Javier Molina → Manuel Morao → escuela jerezana contemporánea. - Archivos e instituciones flamencas de Jerez de la Frontera
Datos relativos a homenajes, placa conmemorativa en su casa natal, centenarios y jornadas académicas dedicadas a Javier Molina (1954, 1959, 1968, 2006, 2018).











Otro hit en su tan esperado cada mes Flashmenco. Gracias, Maestro.
Hermosa historia.
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