Escuela de guitarra flamenca del Maestro Rafael Cañizares | Barcelona

El dedo “Alfa” en la guitarra flamenca

El dedo “Alfa” en la guitarra flamenca

El dedo “Alfa” en la guitarra flamenca

El término comparativo de dedo ”Alfa”, en la guitarra flamenca, hace referencia, de forma metafórica, a la jerarquía que se establece en el mundo animal cuando un grupo de miembros conviven en un mismo hábitat: por el bien común, la manada es liderada por el macho y la hembra “Alfa”.
En esta comparativa, reconozco que algo surrealista, la mano se convierte en el hábitat natural de los dedos, de suerte que la posición de cada uno de ellos desempeña un papel importantísimo en conjunción con todos los demás. El engranaje y la sincronización de movimientos han de ser orquestados de manera
impecable para conseguir una ejecución precisa y llena de sensibilidad en esta nuestra peculiar “cacería musical”.

Dedo “Alfa” es el término que he acuñado como “aviso de alerta” para advertir, y, en la medida de lo posible, corregir y evitar al alumno un vicio muy extendido y de difícil corrección, y también para que el alumno se percate de una mala colocación técnica, bien sea de los dedos medio o anular, o bien de ambos. El vicio técnico al que aludo tiene lugar cuando, después del ataque de la nota de turno pulsada, por ejemplo, con el dedo anular o anular y medio conjuntamente, estos acaban encontrándose tras la pulsación en un nivel superior, por encima del índice y “muy pegados a la palma de la mano”. Al mismo tiempo, el dedo índice, en consecuencia, ha quedado notablemente alejado de la palma de la mano, con lo que pierde su función de dedo “Alfa”.

Esta manera de ejecutar ciertas técnicas implica un gasto de energía demasiado costoso, pues supone ultra gesticular sin sentido algunos movimientos que son del todo innecesarios, lo que repercute negativamente en la buena interpretación. De nada ayuda distanciarlos del lugar de encuentro de su próximo ataque, ya que, en ocasiones, han de regresar precipitadamente para responder a la demanda continua de las notas consecutivas o alternas que hayan de seguir sonando. Todo un despilfarro baldío de energía que contribuye a una sobrecarga continua para la mano y los dedos. Esto suele ocurrir especialmente en la ejecución de arpegios, horquilla y trémolos:

Vídeo 1: Técnica de Horquilla

Farruca, Punta y Tacón; Sabicas

Figura 1

Figura 1

Vídeo 2: Técnica de Arpegio

“Arpegio Cañizarista”; Rafael Cañizares

Figura 2

Figura 2

Vídeo 3: Trémolo

Taranta, “Bordón Minero”; Rafael Cañizares

Figura 3

Figura 3

Desde el punto de vista anatómico, el dedo índice es más corto que los dedos contiguos medio y anular,pero su posición de vecindad con el pulgar le proporciona una posición privilegiada. Con el pulgar apoyado en cualquiera de los bordones a modo de ancla de sujeción,el índice es el encargado de afrontar gran parte del peso rítmico en los toques a compás como la bulería, los tangos, etc,por supuesto junto con la ayuda percusiva e inestimable de los dedos contiguos de su flanco derecho, especialmente del meñique y anular,mediante golpes alternos en la tapa o bien al unísono. Por cierto, esta técnica alterna de índice al tiempo que se golpea la tapa con medio y anular (algunos golpean con a-m) resulta de difícil ejecución para el guitarrista novato, ya que requiere cierto grado de habilidad para combinar al mismo tiempo movimientos antagónicos.

Vídeo 4: Bulería

Ímpetu, Bulería; Mario Escudero

Figura 4

Figura 4

Este dedo “Alfa”permanece la mayor parte del tiempo apoyado sobre la prima, como si estuviese siempre al acecho, incesante en su papel protagonista o de apoyo al resto de los demás dedos. El problema de gran parte de las alzapúas que no caminan o a las que les falta potencia y velocidad sueleobedecer a este distanciamiento del dedo “Alfa”que pierde su punto de apoyo sobre la primera cuerda. Nuevamente, más despilfarro energético.

Vídeo 5: Escobilla

Alegrías; Rafael Cañizares

Figura 5

Figura 5

Conclusión

La construcción de una casa comienza por los cimientos: zanja, varillas y hormigón.
Estos tres elementos constituyen las bases para construir sobre su estructura todo el peso de la construcción y evitar en un futuro la temida aluminosis del edificio. De igual manera, una buena técnica instrumental servirá de soporte para construir sobre sus arraigados cimientos todo el andamiaje de las distintas técnicas: arpegios, alzapúas, trémolos, etc.

Siempre he pensado que un mal andamiaje en la técnica instrumental, y, en el caso que nos ocupa, en la técnica de la Guitarra Flamenca, constituye la causa principal de ciertas“aluminosis interpretativas” que padecen algunos ejecutantes, y que hace que estos no evolucionentécnicamente en su rol de instrumentistas.
Por otro lado, esta mala praxis suele ser una de las principales causas (tal vez la mayor) de la frustración que aqueja al músico y que lo determinaal abandono del aprendizaje musical.

En este aspecto y en lo que concierne al dedo “Alfa”, me gusta pensar que, así como utilizamos el dedo índice para indicar la dirección correcta de algún lugar, también este mismo dedo nos servirá de brújula para orientarnos en la manera correcta de cómo utilizar este dedo “Alfa” a través de nuestro andamiaje técnico-instrumental, aplicado al toque flamenco.

No podemos obviar que este dedo “Alfa” está omnipresente en casi todas las técnicas. Del buen uso que hagamos de él dependerá que desarrollemosgran parte de nuestro potencial como ejecutantes. Me refiero a ejecutantes sin aluminosis, claro está. Y porqué no,también a esos grandes músicos que un día, después de muchos años, llegaron a olvidarse de la técnica.¿Y por que se olvidaron? Pues porque ya la habían interiorizado, hasta formar parte de su alma musical. La técnica, esa maravilla. Palabra que procede del griegotekné y significa “saber práctico”. No se nota, pero ahí está. Y si no está… se nota. Vaya que si se nota. En cada nota.

Mi sugerencia para ayudar a conseguir una buena técnica sobre la base de la Guitarra Flamenca consiste en que trabajemos muy despacio en nuestras prácticas de ensayo, en las rutinas que nos imponemos en el día a día, hora tras hora.

Hemos de considerar independientemente a cada uno de los dedos como si de verdaderos “alfas” se tratasen. Tic, tac, a golpe de metrónomo, una y mil veces más.
Una vez en su hábitat, cada uno de los dedos sabrá encontrar el lugar jerárquico-musical que le corresponde, sin imponerse ni dejarse avasallar, de manera espontánea,intuitiva, ya que la naturaleza les ha enseñado que trabajando unidos es como se conseguirán los mejores resultados en esta peculiar “cacería musical”. Así lograremos cobrar las mejores piezas, “piezas” musicales en este caso, que sirvan como alimento de nuestras almas.

¡Sigue a tu dedo “Alfa”!

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